La falta de regulación emocional o las estrategias de regulación emocional disfuncionales, en numerosas ocasiones, son la causa de la aparición de sintomatología de diferente índole. Muchas de estas estrategias como la rumiación, la evitación, la supresión o el control emocional, se activan de forma automática en algunas situaciones porque quizás sean las únicas estrategias de regulación emocional que nos han enseñado. Quizás fueron las que nos sirvieron en algún momento del pasado, mientras que ahora cuando se activan de la misma manera, no sólo no nos sirven, sino que nos desregulan aún más.
Tener herramientas y conocimientos para poder identificar, comprender y regular nuestras emociones es fundamental para garantizar un buen funcionamiento en el día a día, mejorando así nuestra calidad de vida.

